3.6.13

No me acuerdo muy bien cuántos besos dejamos en cada esquina, pero imposible olvidarme de aquel cuarto donde aquella noche subió la adrenalina.
Y se juntaron Rosario y la capital. Se juntaron el bien y el mal. Se juntaron dos almas en una sola, se juntaron Sabina y Piazzola. 
Se junto una religión que era puro corazón con otra que nunca existió. Se juntaron dos camas y no alcanzaba para tanto fuego, tanta acción, tanto descontrol.

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SOY ASÍ. soy de La Guardia Imperial.